Friday, May 4, 2012

Valencia places debt to six months to types majors to Greece or Portugal

La precaria situación financiera de la Generalitat Valenciana le pasa factura en los mercados. La segunda comunidad más endeudada de España, acuciada por los vencimientos de deuda, tuvo que ofrecer este jueves unos tipos de interés del 7% para poder colocar 500 millones de euros en letras a seis meses entre inversores institucionales. Ese tipo de interés, insostenible para las finanzas valencianas si se mantiene durante tiempo, es superior al que los mercados exigen a países como Grecia, Irlanda y Portugal, rescatados e intervenidos.

Grecia pagó el 10 de abril un 4,55% al mismo plazo de vencimiento; Portugal, un 2,935% el miércoles de esta semana, y la deuda irlandesa a seis meses se negocia en el mercado secundario al 0,988%. El Tesoro español colocó títulos a seis meses el pasado 27 de abril al 1,6%.

El Gobierno valenciano hizo la operación a través de Bankia para refinanciar un vencimiento que se cumplía este viernes, según la información, adelantada por Reuters y confirmada por fuentes de la Generalitat. A ese vencimiento seguirán otros dos en mayo por importes de 500 millones, el día 9, y 473 millones, el día 27 de este mes. La Generalitat debe renovar, en total, a lo largo de 2012, deuda pública por unos 5.000 millones. Para hacerlo, con su deuda degradada al nivel de bono basura, ha advertido reiteradamente que necesitará la ayuda del Ejecutivo central.

La última emisión de bonos patrióticos (dirigida a ciudadanos de la propia comunidad), que tuvo lugar a finales de 2011, demostró la poca confianza que despierta la Generalitat: logró colocar poco más de 1.000 millones, de los 1.800 previstos, a un interés del 5,5% que, sumando la comisión que cobraron las entidades, tuvo un coste real cercano al 8%.

Las fuentes de la Generalitat consultadas se limitaron a señalar que estas son las condiciones que exige el mercado y que, dado el escenario, lo verdaderamente grave habría sido no lograr refinanciarse. La Comunidad Valenciana cerró el año 2011 como la segunda más endeudada de España en valores absolutos (20.762 millones de euros) y respecto a su Producto Interior Bruto (21,5%), en ambos casos por detrás de Cataluña, según los datos del Banco de España.

La Generalitat se ha convertido, en esas circunstancias, en una de las autonomías que de forma más acuciante han solicitado al Gobierno la puesta en marcha de los llamados _hispabonos_, que emitidos de forma conjunta con otras comunidades y con el aval estatal permitirían reducir los intereses cada vez más prohibitivos que tiene que asumir para refinanciarse.

En diciembre, el Ejecutivo ya tuvo que acudir al rescate de las finanzas valencianas para evitar el impago de un crédito de 123 millones con el Deutsche Bank. La solución arbitrada entonces, según acabó explicando el consejero de Hacienda, José Manuel Vela, consistió en que [el Gobierno adelantó a Valencia la mensualidad de la financiación autonómica][1] que, en principio, debía entregar a finales de enero.

Desde entonces, el Gobierno que preside el popular Alberto Fabra ha recurrido al Gobierno para evitar la quiebra. Por un lado, la Generalitat ha solicitado una línea de crédito de 1.020 millones del Instituto de Crédito Oficial para hacer frente a los vencimientos de los créditos. Fuentes de la Consejería de Hacienda explican que mayo será el mes más duro del ejercicio y que las obligaciones previstas para 2013 son inferiores a las de este año, ya que es menor el importe de los créditos que tienen vencimiento en ese ejercicio.

Además de esta línea con el ICO, la Generalitat ha solicitado al Ministerio de Hacienda autorización para obtener 4.069 millones de euros en créditos del plan de pago a los proveedores. Una cantidad que casi duplica la solicitada por Andalucía, la segunda región que mayor cantidad ha solicitado para hacer frente al pago de sus proveedores.

Sin embargo, el fantasma de la intervención, alejado con la presentación el pasado viernes por parte de la Generalitat de un plan de reequilibrio financiero —que prevé recortar 1.036 millones de gasto e incrementar la recaudación en otros 1.223 millones de euros—, no desaparecerá si el Gobierno no introduce la fórmula de los _hispabonos_.

El Ejecutivo que preside Alberto Fabra adeuda otros 900 millones a los Ayuntamientos valencianos y a las entidades con las que tiene comprometidas subvenciones. Para poder afrontar estos compromisos, la Generalitat necesita que el Gobierno emita la deuda que tiene autorizada (unos 4.000 millones de euros) y que no puede colocar en los mercados financieros a un tipo de interés más bajo. Con esa fórmula, Fabra pretende ponerse al día en los pagos.

[1]: http://politica.elpais.com/politica/2012/01/05/actualidad/1325790863_992815.html

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