Sunday, May 6, 2012

The socialist triumph abre passage to the debate on the growth

"Los franceses han votado por una Europa de otro tipo", dijo hace unos días proféticamente el François Hollande candidato, al anunciar que [una vez fuera elegido su primer viaje][1] sería a Berlín para confirmar a la canciller Angela Merkel que las cosas han cambiado en la Unión. "Yo voy a renegociar el pacto. Merkel lo sabe". Junto a la disciplina en el gasto público que impone el pacto presupuestario, su principal caballo de batalla europeo en esta campaña, Hollande quiere institucionalizar el compromiso con el crecimiento y el empleo.

El líder socialista se ve como la punta de lanza de un nuevo modo de construir Europa, menos fríamente tecnocrático y más humanista, entendiendo por tal el tener más en cuenta a los europeos. Como él dice, "muchos otros dirigentes europeos están esperando a conocer el resultado de las elecciones francesas para abrir una nueva discusión". Muchos otros y, sobre todo, los socialistas, una especie en vías de extinción en los Gobierno de la UE que esperan que al triunfo en Francia suponga un punto de inflexión en su carrera hacia la insignificancia.

Hollande no repudia el [pacto de presupuestario que introduce disciplina en las cuentas públicas][2]. Lo que se propone es introducir en él la componente del crecimiento, un empeño que los expertos en Bruselas consideran factible mediante la simple inclusión de un anexo al documento que enfatice la palabra mágica. "¿Disciplina presupuestaria? Si. ¿Austeridad de por vida? No", es la consigna del socialista francés.

De momento, el presidente del BCE, Mario Draghi, le ha prestado socorro moral al decir que también él estaba dándole vueltas a la idea del crecimiento, aunque basado en la necesidad de hacer reformas estructurales, un ambiguo cajón de sastre en el caben tantas cosas. "El hecho de que el presidente del BCE haya añadido su voz a la de otros confirma que la elección francesa será un momento decisivo para Europa", señala el dirigente socialista.

En su ofensiva, Hollande ha ido acumulando apoyos a sus ideas, incluso imprevistos y por la puerta de atrás, como [cuando Nicolas Sarkozy introdujo al Banco Central Europeo en la pelea][3] al sugerir que el emisor agregue a su obligación fundacional de velar por el control de la inflación el compromiso de intervenir también a favor del crecimiento.

El socialista ha dicho que una de las cosas que hará este lunes es escribir a los restantes líderes europeos una misiva reclamado la emisión de eurobonos que financiar proyectos de infraestructura y de energías renovables, capaces de crear decenas de miles de puestos de trabajos; que se aumente la capacidad financiera y la actividad del Banco Europeo de Inversiones; que se haga un uso más eficaz de los fondo estructurales europeos y que se siga adelante en la imposición de una tasa a las transacciones financieras.

La idea de los eurobonos, que suponen comunitarizar la deuda, es algo que produce escalofríos en Alemania y que costará hacer volar. "Crecimiento en forma de proyectos sostenibles y no solo estímulos económicos que incrementan la deuda soberna, esto es, crecimiento en forma de reformas estructurales", dice aceptar Merkel, en un solapamiento de ideas con Hollande que hace pensar a los analistas en un entendimiento entre ambos, aunque solo sea porque ambos saben que la UE depende de ellos y de su armonía.

La presión para lograr un nuevo pacto es tan evidente que nadie duda de que Hollande salvará la cara y hará buena su promesa de que "habrá un pacto por el crecimiento" en la UE. Los analistas, sin embargo, dudan de que el presidente Hollande vaya a ser tan rompedor como el candidato Hollande.

"Hay un desajuste en la realidad entre el candidato, claramente posicionado a la izquierda y el probable presidente", apunta Thomas Klau, responsable en París del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales, en un comentario para Carnegie Europe. A Klau le llama la atención una entrevista de Hollande en _Paris Match_ y la respuesta que dio cuando se le preguntó qué cuatro líderes mundiales eran para él modelos. Nelson Mandela, Lula, Barack Obama y Helmut Kohl, fue la respuesta. "¿Un candidato presidencial socialista francés poniendo como ejemplo personal de héroe europeo a uno de los grandes del centro derecha alemán? No se puede ser mucho más claro que eso, _n´est ce pas?"._

[1]: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/05/06/actualidad/1336324748_613508.html
[2]: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/03/02/actualidad/1330678247_908173.html
[3]: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/04/16/actualidad/1334596291_472248.html
Enclosure: http://ep00.epimg.net/internacional/imagenes/2012/05/06/actualidad/1336328102_236530_1336328386_miniatura_normal.jpg

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