Thursday, May 17, 2012

The outer sector and the adjustment make fall the GIP a 0.3% until March

La economía española entró en recesión en el primer trimestre, con una caída del 0,3% en el PIB, calcada a la que experimentó en los meses finales de 2011. Hasta aquí, todo conocido. Lo que desvela la nueva entrega de la contabilidad nacional trimestral, publicada por el INE, es cómo se llego a ese resultado. Un primer vistazo deja una lectura paradójica: el deterioro es, en todos los indicadores de la demanda, menor que en el trimestre pasado. Lo que explica un resultado tan negativo es la composición del sector exterior: la mejora en las importaciones (del -6,5% al -1,3%) ha sido mucho mayor que en la exportaciones (-1,6% al -0,9%), de forma que la aportación al PIB del sector exterior se ha reducido.

La aparente mejora en los datos del consumo (que explica casi el 80% del PIB) hay que cogerla también con pinzas. El gasto de las familias se estancó, un dato positivo en una economía en franco retroceso, con una incertidumbre creciente y una tasa de paro cerca del máximo histórico (24,3%). Pero lo que se repite es el nivel de cuarto trimestre, periodo en el que el consumo privado se dio uno de los mayores golpetazos de la crisis (-1% en tasa trimestral).

El gasto corriente de las Administraciones Públicas sí desciende, pero a un ritmo mucho menor (-0,3%), que el que marcaban los tijeretazos presupuestarios en los últimos trimestres (entre el -1% y el -2%). Es, en todo caso, un comportamiento muy determinado por el calendario: en el arranque del año, la concentración de algunas partidas limita el efecto de cualquier política de recorte en el gasto corriente. De hecho, la mayoría de los expertos trasladan al segundo y tercer trimestres los efectos más intensos de la nueva vuelta de tuerca que exhiben los Presupuestos del Gobierno central y de las comunidades autónomas. La intensidad del ajuste se manifiesta esta vez por otras vías.

El deterioro de la inversión se produce en un tono menor al del trimestre precedente, aunque aún se traduce en tasas trimestrales negativas de gran calibre. La inversión en bienes de equipo, un indicador adelantado de las expectativas de negocio, retrocede casi un 3%, cuando al cierre de 2011 la caída fue del 4%. Y la inversión en construcción se anota un descenso del 3,3%, cuando lindaba el 5% en el trimestre anterior. Aquí, de nuevo, es la inversión en otras construcciones, y básicamente la obra pública, la que ofrece los peores resultados: una caída del 4,8%, solo inferior en la serie estadística más reciente al -7,1% que marcó el trimestre anterior.

La pista del ladrillo vuelve a ser buena para explicar la recaída de la economía española desde la perspectiva de la oferta. Los servicios y la industria encajan caídas apreciables, del 0,4%. Pero es la construcción la que marca, otra vez, el ritmo de la recesión. Cuatro años después del estallido de la burbuja inmobiliaria, sufre el mayor retroceso de toda la crisis, con una caída trimestral del 3,1%, aunque ahora es la falta de obra pública, y no el descalabro de la vivienda residencial, la que explica el declive.

Las consecuencias del ajuste presupuestario van más allá de la obra pública o del gasto de la Administración. Es lo que evidencia el subsector de Administración Pública, sanidad y educación, -el segundo más importante del sector servicios- que refleja en este trimestre la mayor caída de la serie estadística, con un retroceso trimestral del 1,7%. Por contraste, el subsector de comercio, transporte y hostelería, que aglutinan la mayor actividad en servicios, reflejan una cierta recuperación, con un avance del 1,1%.
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