Friday, May 18, 2012

The moving body exposed to the pirates who attacked the ship military `Patiño'

Los dos teléfonos móviles que portaban los han delatado. Los seis piratas que en la madrugada del 12 de enero trataron de secuestrar por error el buque de aprovisionamiento de la Marina española Patiño al confundirlo con un mercante, pertenecían a una de las organizaciones piratas que operan en el estado fallido del cuerno de África.

Lo demuestran las agendas de esos dos celulares en las que estaban grabados 12 números que también aparecieron en otras detenciones de piratas realizadas previamente por otros barcos de la Operación Atalanta. El análisis de los teléfonos ha servido también para confirmar que días antes del ataque al barco de guerra recibieron 19.000 dólares con los que habrían comprado las armas y utensilios necesarios para el abordaje.

El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha procesado a los seis piratas detenidos por la tripulación del Patiño -otro más murió en el intercambio de disparos y fue arrojado al mar por los somalíes- por delitos que podrían acarrearles hasta 1.127 años de cárcel a cada uno. El magistrado les imputa 218 tentativas de secuestro -las de los 218 tripulantes del buque-, un delito de piratería también en grado de tentativa, desobediencia violenta a buque que previene la piratería, pertenencia a organización criminal y depósito de armas de guerra.

 Antes de su detención por los tripulantes del Patiño, los presuntos piratas se deshicieron de todas las armas que portaban así como de las escaleras con las que pretendían realizar el abordaje. Pero se quedaron con los móviles, que ahora se han convertido en la prueba de su pertenencia a uno de los clanes somalíes especializados en esta actividad. En ellos estaban memorizados números que también aparecieron en otras operaciones contra la piratería dirigidas por buques de las armadas alemana, danesa, la del Reino Unido y la de Seychelles.

La transferencia de 19.000 euros con la que Velasco cree que pudieron financiar el ataque también la revelan los teléfonos móviles ya que el pago se realizó "a través de una compañía de telecomunicaciones actuando como prestadora de servicios financieros", según el juez. Ese dinero habría servido para adquirir los dos lanzagranadas, los siete fusiles de asalto y las escaleras que, según los tripulantes del buque español llevaban los piratas. Los pilotos del helicóptero del Patiño vieron cómo los piratas arrojaron todas esas armas al mar.

Otra de las pruebas que valora el juez es un casquillo de bala hallado en el esquife en el que navegaban los supuestos asaltantes, que fue interceptado a 81 kilómetros de la costa somalí. Se trata de una vaina de AK-47, el mismo tipo de fusil con el que se realizaron la decena de disparos que alcanzaron el barco militar español en su popa y su chimenea. Uno de los proyectiles alcanzó el motor de estribor, aunque los daños no fueron de gran importancia y el juez los valora en 300 euros.

El ataque se produjo a las 2.29 de la madrugada del pasado 12 de enero, cuando los militares del Patiño descubrieron que un esquife de unos cuatro metros de eslora y con motor fueraborda se había acostado a la popa del buque español y sus siete ocupantes estaban desplegando escalas móviles para tratar de abordarlo. El incidente originó un tiroteo entre militares y piratas en el que uno de estos resultó muerto y otros tres heridos.
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