Saturday, May 5, 2012

The European Commission is abre to smooth out the fulfillment of the deficit

A medida que se acercan [las elecciones en Francia][1] el cambio de tono de Bruselas es cada vez más rotundo: la austeridad a ultranza no acaba de funcionar y Europa tiene resortes para dar un giro a su política económica que devuelva el crecimiento a lo más alto de las prioridades, junto con los imprescindibles recortes. El vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn, acaba de lanzar esa idea en un medido discurso en la Universidad Libre de Bruselas con un mensaje claro: "El Pacto de Estabilidad y Crecimiento no es estúpido", ha explicado el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios. Las reglas están claras, pero a la vez "concede un margen considerable cuando tiene que aplicarse", ha dicho.

Pese a que su discurso no hace ninguna referencia explícita a ningún país, fuentes comunitarias aseguran que "si las circunstancias lo justifican" eso supondrá una ampliación de los plazos requeridos para que los países alcancen un déficit del 3% del PIB. [En el caso de España][2], eso podría suponer un año más de margen. Eso se aplicará en países "con recesiones profundas durante un periodo prolongado de tiempo", siempre que las recomendaciones de la Comisión vayan en esa línea y que los países estén de acuerdo en esa suavización.

El próximo viernes, Bruselas dará a conocer las previsiones económicas de primavera. En un primer avance, las cifras de España dejan claro que Madrid puede ser uno de los países que se beneficie del cambio de tono en Bruselas: la Comisión espera que [el PIB español caiga][3] durante al menos cuatro trimestres consecutivos, con un retroceso del 1% para el conjunto de 2012. Esa cifra no incorpora el ajuste presupuestario (27.300 millones de euros para este año, además de los recortes en sanidad o educación), por lo que se espera una revisión notablemente a la baja. El Gobierno calcula que el PIB caerá el 1,7% este año.

Hay otros países en circunstancias parecidas. Ocho de los 17 socios de la eurozona tendrán PIB negativos este año, liderados por Grecia, y Portugal (dos de los tres países rescatados), y seguidos de cerca por Italia (-1,3%), España y Holanda (-0,9%). Rehn ha dejado claro en su discurso dónde están los problemas: "En el centro y el norte de Europa, en especial Alemania, la recuperación y la creación de empleo continúan. En la periferia, varios estados miembros están sufriendo una recesión severa y un alza del desempleo".

"La consolidación fiscal [los recortes] es inevitable y las reformas estructurales son claves para el crecimiento a medio plazo, pero políticas públicas activas son igualmente importantes para promover el crecimiento", ha explicado Rehn para quitarse de encima la "chaqueta de fuerza" que supondría seguir con la austeridad sin prestar atención al crecimiento con más de media Europa en recesión. La clave de asunto es muy keynesiana: la Comisión apunta a la "sostenibilidad estructural" de las finanzas públicas a medio plazo. Eso deja espacio a medidas "coyunturales". En otras palabras: puede haber estímulos en los países en los que haya margen de maniobra, y los recortes serán más suaves donde no exista ese margen dada la gravedad de la situación.

### Dinero público como palanca

Y dentro de las políticas de estímulo, Rehn ve espacio para dar un papel clave a "bancos públicos e inversión pública": el Banco Europeo de Inversión a nivel europeo o el Instituto de Crédito Oficial (ICO) en España o sus equivalentes en los países europeos harán inversiones en proyectos público-privados con "innovación" si es necesario, es decir, acudiendo a la ingeniería financiera si hace falta para usar el dinero público como palanca para más inversiones.

Ese debate resurgió cuando el candidato socialista a las presidenciales francesas, François Hollande, planteó la necesidad de una agenda alternativa de crecimiento, ante la constatación de que la receta alemana de austeridad a rajatabla no acaba de funcionar: la Europa del Sur está en recesión –con datos de desempleo más propios de una depresión en algunos países--, y con un preocupante estancamiento incluso en países de la órbita de Alemania. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, fue el primero en hablar de la necesidad de un Pacto de Crecimiento, aunque basado en reformas y en políticas de oferta más que en políticas poskeynesianas.

Pero poco a poco incluso los estímulos se van abriendo paso: la Comisión quiere dar un fuerte impulso al Banco Europeo de Inversiones (BEI) para conseguir más capital que le permita financiar más inversiones en infraestructuras, o en caso de no conseguirlo tirar del presupuesto comunitario para dedicar casi 12.000 millones de euros a proyectos paneuropeos de I+D, energías limpias e infraestructuras junto con el sector privado, y a financiar a las pymes, con un impacto que fuentes europeas cifran en unos 200.000 millones de euros. Además, fuentes de la Comisión aseguran que hay una tercera pata importante para ese plan Marshall: el uso de los fondos estructurales (entre 30.000 y 80.000 millones, según las fuentes) no utilizados por los países miembros, con medidas drásticas como reducir la cofinanciación que se exige a los países que los reciben para hacer un uso más intensivo de ese dinero y contribuir a salvar el _match ball_ que tiene ante sí la economía europea.

Incluso en Berlín, según fuentes europeas, va ganando peso la posibilidad de usar el BEI como palanca a través de los Project Bonds (o bonos para financiar proyectos) o incluso la inyección de capital directa en esa institución, algo que en otras capitales se descarta por la asfixia presupuestaria. Las mismas fuentes apuntas que Grecia ha servido de laboratorio para testar algunas ideas, como la financiación para las pymes. Un triunfo de Hollande en las presidenciales provocaría que algunas de esas medidas fueran aun más ambiciosas. Al cabo ha sido el candidato francés quien ha exigido en campaña el cambio de sesgo en la política económica europea, de austeridad y, parace que ahora sí, también de crecimiento. A largo plazo, el vicepresidente Rehn ni siquiera descarta ya los eurobonos, en un toque de atención más a Alemania.

[1]: http://internacional.elpais.com/tag/elecciones_francia_2012/a/
[2]: http://economia.elpais.com/economia/2012/01/24/actualidad/1327393993_850215.html
[3]: http://economia.elpais.com/economia/2012/04/23/actualidad/1335171015_901817.html

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