Tuesday, May 22, 2012

The euro-bonds divide to the Twenty-seven on the eve of the summit

Los líderes de la Unión Europea cenan mañana en Bruselas un menú poco grato: el papel de los eurobonos como catalizador del crecimiento y del empleo en la Unión -una idea que no termina de aceptar Alemania y que Austria califica de tontería sin paliativo- y la crisis de la banca española y cómo recapitalizarla. Este Consejo Europeo informal será el del estreno en la escena política comunitaria de François Hollande, gran promotor de la idea de los eurobonos.

El presidente francés llega a Bruselas reconfortado con su visita a Estados Unidos, donde en la [cumbre del G-8 escuchó palabras alentadoras a sus planes para sacar a la UE del marasmo.][1] "Voy a presentar todas mis propuestas", en el consejo europeo informal, insistió el sábado en Camp David. "En el paquete se encuentran los eurobonos y no voy a ser el único que los defienda. Lo he visto en el G-8".

En el G-8 estaban Mario Monti, el primer ministro italiano, y los dos presidentes de las instituciones europeas, Herman Van Rompuy y José Manuel Durão Barroso, defensores de la idea. Pero también la canciller alemana, Angela Merkel, que si aparentemente ha flexibilizado su postura sobre los eurobonos, sigue insistiendo en que aún no ha llegado el momento, que será cuando haya más integración en la eurozona.

En el lado de los eurobonófilos se encuentran también España y Eslovaquia frente a los recalcitrantes de siempre Países Bajos y Finlandia, entre otros, entre quienes ha dado la nota poco diplomática Austria. "¿Crecimiento financiado con deuda? Esos son la recetas del pasado", ha declarado la ministra austriaca de Finanzas, Maria Fekter. "Lo que dice François Hollande son tonterías que lo único que han hecho en el pasado es llevarnos este desastre".

Las líneas están marcadas y las soluciones, poco claras. Desde Alemania, y referido a Grecia, se llega hasta proponer la creación de una nueva moneda el geuro (con G de Grecia) como un subterfugio para mantener a Grecia en la eurozona, aunque haciéndoselo pagar. Un instrumento abocado a la devaluación que permitiría a Atenas ganar tiempo, bajar salarios y subir exportaciones. "Así podría volver a funcionar", concluye Thomas Meyer, economista jefe del Deustche Bank, entidad que ha desarrollado la tesis.

Fuentes europeas mantienen que la idea de los eurobonos se está abriendo paso lentamente y que hay un deseo de hacer algo con la cuestión. Van Rompuy, por lo pronto, ha pedido a los otros líderes que acudan a Bruselas con la mente abierta dispuestos a discutir de todo, incluidos "algunos cambios fundamentales más". Según él, "la perspectiva de avanzar hacia un sistema más integrado incrementará la confianza en el euro y en la economía europea".

Si la mutualización de la deuda provoca resistencias, como también la tasa a las transacciones financieras, hay mejor ambiente para incrementar el capital del [Banco Europeo de Inversiones][2] y los llamados bonos para proyectos, sostenidos por el presupuesto comunitario y dirigidos a financiar infraestructuras e inversiones en energías renovables.

A la cumbre, inicialmente prevista para tratar del crecimiento y del empleo en la Unión, se ha sumado abruptamente la crisis bancaria española y el cómo abordarla. Los dirigentes europeos recibirán información de primera mano de Mariano Rajoy sobre el estado de la banca y de la propia economía española, abocada por largo tiempo a la recesión. El jefe del Gobierno español ya ha dicho en Estados Unidos, en respuesta a Hollande, que la banca española no necesita ayudas de tercero para poner la casa en orden.

[1]: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/05/18/actualidad/1337366592_173911.html
[2]: http://www.eib.org/

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