Wednesday, May 23, 2012

Berlin practically removes benefit from the crisis when financing free

El Tesoro alemán ha colocado esta mañana 4.560 millones de euros en bonos con cupón del cero por ciento y un interés mínimo del 0,7%. La subasta, que representa su primera emisión de deuda en la que no ha tenido necesidad de ofrecer un retorno normal a los inversores, es un reflejo de su atractivo como refugio ante las turbulencias que asolan al resto de la zona euro. Para hacerse una idea de las diferencias que sufren los países de la Unión Monetaria y el beneficio que está sacando Berlín con la crisis, esta emisión de deuda le costará poco más de seis millones de euros. A España financiarse por la misma cantidad y al mismo plazo le costaría 230 millones, según el resultado de la última subasta del Tesoro con este tipo de títulos realizada el 1 de marzo.

Alemania se ha unido durante la crisis al selecto grupo de países como Japón que han podido emitir deuda convencional con un cupón que es el tipo de interés nominal que los inversores reciben cada año por su inversión igual a cero.

Asimismo, ante la amenaza que supone la eventual ruptura de la eurozona por Grecia, posibilidad que conllevaría consecuencias muy negativas y un importante coste financiero para los socios de la moneda europea en peor situación, la subasta obtuvo una gran demanda. Y eso que la inversión deja de ser rentable solo con tener en cuenta la inflación prevista para los dos próximos años –a una tasa anual del 2%-.

Pero aquí lo que se busca no son beneficios ni mucho menos asumir riesgos para lograr unos mayores rentabilidad. Lo que los inversores buscan es la seguridad de que el dinero estará a salvo pase lo que pase con el euro y preservar el capital.

El descenso a mínimos históricos de los bonos de Alemania contrasta con las rentabilidades que los inversores exigen por la deuda italiana y española, cuyos intereses siguen subiendo ante la persistente fuga de compradores, sobre todo entre los extranjeros. De hecho no solo los bonos a dos años están en los niveles más bajos de la era euro, ya que también los títulos ya emitidos que cotizan en el mercado secundario a 30, 10 y 5 años se mueven en estos parámetros.

Todo lo contrario pasa ahora con España e Italia, que aunque no han repetido los récords de noviembre, cuando se vieron obligados a ofrecer hasta un 7% por sus títulos a 10 años, sus bonos en el secundario están sobre el 6,1% y el 5,6%, respectivamente. Intereses demasiado altos, tal y como ha reconocido hoy desde París el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya que los intereses que debe pagar el Estado afectan directamente en el coste que tienen que asumir sus bancos y empresas y encarecen su financiación, lo que prácticamente significa que tienen su acceso cerrado al crédito. Por este motivo, el jefe del Ejecutivo ha reconocido que, en estos momentos, "el problema fundamental es de liquidez" antes de animar a sus socios a poner fin a estos problemas. "Es inaceptable que unos países puedan financiarse al 6% y otros prácticamente al 0%", ha criticado a su lado el presidente francés, François Hollande.

"Esta emisión refleja claramente la tendencia inducida por la crisis de que los inversores prefieran que les devuelvan el dinero a recibir intereses por él", ha comentado el estratega de Rabobank Richard McGuire, que incluso considera que la deuda alemana sigue teniendo margen para bajar aún más si las tensiones relacionadas con Grecia y España se mantienen.

La demanda por la venta de bonos a dos años fue de 1,7 veces la cantidad ofertada, en línea con el promedio de subastas similares realizadas este año tras el susto de finales de 2011, cuando una emisión de deuda a largo plazo quedó desierta por, precisamente, sus bajos intereses.

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