Thursday, May 17, 2012

Bankia enters free fall with a collapse in Stock market superior 25%

El desplome de Bankia se acelera. Cuando no han transcurrido aún dos semanas desde el anuncio de la dimisión de Rodrigo Rato como presidente, las acciones encadenan 10 sesiones consecutivas a la baja. De todas ellas, la mayor caída está siendo la de hoy, en la que los títulos pierden más del 25%, hasta los 1,23 euros.

Los pequeños inversores que acudieron a la oferta pública de suscripción por medio de la cual Bankia salió a Bolsa hace menos de un año y conserven sus títulos, acumulan ya pérdidas de más del 68%. De hecho, el valor total de Bankia en Bolsa ya es inferior a los 3.000 millones que esos inversores pusieron, sin contar siquiera la inyección posterior de fondos procedentes de los titulares de participaciones preferentes. Eso quiere decir, bajo la hipótesis de que el dinero inyectado se valore igual, que los inversores conceden un valor negativo al negocio que Bankia sacó a Bolsa.

Cerca de 400.000 inversores acudieron a comprar acciones de Bankia, la mayor parte de ellos clientes de la propia entidad, que planteó a sus oficinas objetivos muy ambiciosos de captación de peticiones. Ahora, el desplome bursátil ha generado malestar entre parte de la clientela.

El valor de Bankia en Bolsa se sitúa en torno a los 2.800 millones de euros, lejos de entidades mucho más pequeñas como el Banco Popular o el Sabadell, que rondan los 3.500 millones de capitalización bursátil. Ni siquiera las [fuertes compras de acciones propias][1] realizadas por la entidad para intentar frenar su desplome han podido evitar el hundimiento.

Bankia no ha sido por ahora nacionalizada directamente, puesto que el que ha pedido la entrada del Estado en su capital es el Banco Financiero y de Ahorros (BFA), la matriz del grupo. Sin embargo, las exigencias de nuevas provisiones para el crédito clasificado como teóricamente sano obligarán a la propia Bankia, que hasta ahora carecía de ellas, a pedir ayudas públicas.

Los inversores esperan además que la reformulación de las cuentas de 2011 por parte de los nuevos gestores suponga aflorar pérdidas multimillonarias al reclasificar parte del crédito normal como dudoso o subestándar, lo que exigirá fuertes provisiones. La pérdida de valor de las participadas y las dudas sobre los créditos fiscales también pueden afectar a las cuentas de la entidad. A eso se suma la necesidad de hacer frente a las nuevas provisiones exigidas por la reforma financiera del Gobierno de Rajoy.

[1]: http://economia.elpais.com/economia/2012/05/17/actualidad/1337241762_250903.html

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