Monday, April 9, 2012

There is no time for the art of the pact

De sorpresa en sorpresa, con sobresaltos y decepciones incluidas. Así transcurre la vida política en España desde la formación del Gobierno de Mariano Rajoy hace cien días. En las últimas horas los grupos parlamentarios, todos, van tomando conciencia de que por mucho que lo intentan, el Gobierno, a través de su mayoría parlamentaria, no puede o no quiere detenerse a escucharles e intentar la transacción y el pacto. No puede o no quiere hacer uso de la esencia de la vida parlamentaria. No tiene tiempo porque "Bruselas" impone un ritmo frenético y quiere reformas y leyes aprobadas esta semana mejor que la que viene. Esta es la percepción de los portavoces de la oposición. El Grupo Popular hará uso de su mayoría para sacar adelante sus proyectos, sin contemplaciones. No hay tiempo o, al menos, así lo vive el Gobierno. Hay que aprobar cuanto antes las reformas que están tramitándose en el Congreso, para pasar a las siguientes.

El último episodio se ha vivido en la Comisión de Hacienda y Administraciones Públicas del Congreso en la que el Grupo Popular no ha atendido ninguna de las enmiendas de los grupos parlamentarios, a pesar de algunos compromisos previos. Sólo UPyD votó con el Grupo Popular con la esperanza de que el Gobierno de aquí al pleno les atienda en alguna de sus demandas.

Sí, camino al pleno del Congreso se dirige la Ley de Estabilidad Presupuestaria para cuya aprobación urgente el Grupo Popular va a forzar el jueves una sesión extraordinaria. Se trata de fijar por ley que las comunidades autónomas tengan déficit cero para el 2020; una norma mucho más dura que la marcada por la Comisión Europea, que estableció en un 0,5%, y contraria al 0,4% que el Grupo Popular pactó con el PSOE en los últimos días de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La ley ha salido refrendada como ha querido el Gobierno sin modificación alguna. Como gesto de acercamiento el Grupo Socialista no presentó una enmienda a la totalidad en la esperanza de recuperar el acuerdo alcanzado por los dos grupos políticos mayoritarios. "Queremos seguir negociando", insistió el portavoz de Hacienda del PSOE, Pedro Saura. Y pidió tiempo para hacer "una buena ley, acordada por la mayoría de la Cámara". Saura pide tiempo, justo lo que el Grupo Popular no le puede dar al tener unas instrucciones muy precisas del Gobierno de que esta tanda de reformas tienen que publicarse cuanto antes en el Boletín Oficial del Estado para pasar a las siguientes: las tratadas en la reunión de Moncloa que supondrán, entre otras, un recorte de 10.000 millones de euros en sanidad y educación.

El ritmo va a ser trepidante y los grupos parlamentarios empiezan a ser conscientes del poco juego que van a tener ante un Gobierno con mayoría absoluta y con prisa. De ahí la decepción y el tono doliente de los portavoces económicos del PNV y CiU, Pedro Azpiazu y Josep Sánchez-Llibre, respectivamente. "¡Pero si había pactado mi enmienda, que es la de siempre, con el ministro Cristobal Montoro", se lamentaba el peneuvista Azpiazu al llegar a la Comisión y encontrarse con el rechazo a su enmienda según la cual se salva la especificidad foral de las Haciendas del País Vasco y de Navarra. "Con todo respeto esto es una tomadura de pelo y condicionará el comportamiento del Grupo Vasco en las cuestiones económicas que el Gobierno remita a la Cámara", avisó Azpiazu.

Las buenas maneras de la portavoz del Hacienda del PP, Ana Madrazo, no aliviaron el disgusto de los portavoces de la Cámara. Así Sánchez-Llibre, de CiU, ducho en todas las artes del pacto, no daba crédito al rechazo de sus enmiendas, una tras otra. Su argumento era claro y meridiano: las comunidades autónomas necesitan algo más de flexibilidad a riesgo de ahogarse . Nada, la ley salió como entró. Sánchez-Llibre se fue preocupado por si el rechazo a negociar no solo se circunscribe a esta ley sino que también afectará a otros asuntos sobre los que el Gobierno, informalmente, le ha dado buenas palabras. Un grupo de diputados escucharon a la portavoz del PP, Ana Madrazo, dirigirse en tono muy amable al portavoz catalán. "Lo siento pero Montoro está muy duro", aseguran que le dijo.

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