Sunday, April 22, 2012

The neck of bottle of science

En las últimas semanas, prácticamente cada día se conocen, como un goteo imparable, recortes aquí y allá para la ciencia y la tecnología. Contratos para investigadores que no se harán, convocatorias de becas doctorales ausentes, reducidas a su mínima expresión, o programas de I+D con financiación muy por debajo de la anterior, causan preocupación general. Mientras tanto, los análisis pormenorizados de los Presupuestos elaborados por el Gobierno para 2012, van dando una idea de la magnitud de la caída "de la inversión, que no es gasto" —como repiten los especialistas— en el sistema de I+D+i español.

No todo son penurias, por supuesto, ni el recorte general del 25% en investigación recogido en los presupuestos significa que al día siguiente se despide al 25% de los científicos o se cierra una cuarta parte de los laboratorios. El sistema científico no funciona así. Los centros de vanguardia, cuyos científicos logran más financiación competitiva internacional y nacional trabajan sin dificultades acuciantes. Pero todo el sistema se resiente de la escasez, aunque es imposible precisar de antemano qué científicos se van a quedar fuera y qué investigaciones no se harán. La financiación de proyectos de investigación del Plan Nacional, anunciada con una cantidad máxima de 325 millones, como el año pasado, tendrá una reducción del 19% a la hora de la verdad, cuando se asignen los fondos tras las evaluaciones de todas las solicitudes, que este año rondan las 8.000.

No solo las universidades y los organismos públicos de investigación, que protagonizan la ciencia más académica, ven mermadas sus capacidades. También los centros tecnológicos o las empresas de I+D se ven afectadas. Además, la situación de arcas vacías de las comunidades autónomas está añadiendo mucho daño.

Los expertos advierten de que el sistema científico no solo sufre el golpe de la caída presupuestaria, sino que necesita urgentemente una reestructuración para remediar las carencias, liberar los cuellos de botella (sobre todo en recursos humanos) y agilizar la gestión para ganar eficacia. La Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, aprobada hace casi un año, no se ha desarrollado, y la Agencia Estatal de Investigación, defendida como una estructura imprescindible desde hace años, sigue pendiente, por lo menos hasta junio próximo. Mientras tanto, el Plan Nacional de I+D+i 2008-2011, diseñado en época de expansión del sistema, con un notable aumento de los recursos, se ha desenvuelto en el escenario opuesto. El año pasado no se diseñó el siguiente plan para arrancar en 2012 y ahora está prorrogado el anterior. Uno de los objetivos era llegar a una inversión en I+D+i del 2% del PIB, para que España alcanzara la media de la UE. Terminó el plazo y se ha quedado en un 1,39% del PIB. Ahora nadie se atreve a poner fecha a tal objetivo.

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