Wednesday, April 18, 2012

The IMF asks to use the rescue bottom to inject money in the bank

Las tensiones que el pasado mes de septiembre hicieron temer por un colapso del sistema financiero europeo han remitido notablemente pero los riesgos permanecen elevados. Es el diagnóstico del Informe de Estabilidad Financiera Global que hoy ha presentado el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington y que vuelve a centrarse, casi exclusivamente, en la situación financiera de la eurozona. El organismo considera que "para romper el vínculo pernicioso entre las tensiones soberanas y las bancarias, los [fondos que constituyen el cortafuegos de la zona euro][1] deberían ser autorizados a inyectar capital directamente en las entidades financieras si la situación lo exige". Un extremo que las actuales condiciones del fondo de rescate europeo no contemplan.

El Fondo considera que ese cortafuegos debe ser "creíble", "de gran tamaño" y "flexible" y valora positiva mente los últimos avances europeos en este sentido. Sin embargo, los 700.000 millones de euros que los ministros de Economía de la eurozona establecieron a finales de marzo como volumen total de los mecanismos de rescate de la región, y que estarán en vigor el próximo mes de julio, son considerados insuficientes por algunos miembros del Fondo, como China o Estados, que apostaban por un volumen más cercano al billón de euros.

Asimismo, el Fondo pide que las autoridades aprovechen el margen que han propiciado las subastas de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) para avanzar en la reestructuración bancaria, "con el respaldo, si fuera necesario, del cortafuegos financiero" para apoyar a los bancos más débiles. Eso sí, "los reguladores deberán garantizar que los bancos ejercen una limitación apropiada de dividendos y de las remuneraciones" de los directivos para preservar los estándares de capital.

En su actual composición, el fondo solo permite [acudir en auxilio del sector financiero][2] de forma indirecta. Esto es, mediante la concesión de créditos a los Estados para que sean estos los que inyecten el dinero en sus entidades.

A largo plazo, el informe recomienda a la eurozona avanzar hacia una mayor coordinación de la supervisión bancaria y de la gobernanza fiscal, con mecanismos "de distribución compartida del riesgo" como los eurobonos aunque considera que puede haber otras opciones. "Sin un riesgo previo compartido, los países seguirán teniendo diferentes condiciones de financiación y siendo propensos a crisis de liquidez que se acaban convirtiendo en riesgos de solvencia", señala el informe.

El departamento que dirige el español José Viñals alerta de las posibles consecuencias que, en este contexto, pueden tener sobre el crecimiento las nuevas exigencias de capital de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) y el proceso de reducción de balances que ello conlleva. A su juicio, "es esencial seguir evitando una reducción de balances sincronizada, a gran escala y agresiva que podría provocar un serio daño a los precios de los activos, la oferta de crédito y la actividad económica de Europa y más allá" de la región. La EBA ha exigido a los bancos que aumenten sus requisitos de capital de máxima calidad hasta el 9% para finales de junio y, dadas las necesidades de financiación de los soberanos y la práctica imposibilidad de acudir al mercado para aumentar el capital, las entidades están reduciendo su exposición al crédito, con el consiguiente impacto sobre la actividad económica.

Es más, el informe ha analizado de las 58 principales entidades financieras europeas –entre las que se encuentran las españolas Banco Santander, BBVA, La Caixa, Bankia y Banco Popular—y prevé que, si nada cambia, lleven a cabo una reducción de balances por unos dos billones de euros, lo que supone el 7% del total de sus activos y una reducción del 1,7% de la oferta total de crédito de la eurozona. El Fondo calcula que si se llevan a cabo las reformas mencionadas la caída del crédito podría reducirse a solo el 0,6%, lo que aumentaría en la misma proporción el PIB después de dos años.

El Fondo reconoce la importancia de las reformas emprendidas por España e Italia para reducir el déficit y mejorar la competitividad "y, en el caso español, para avanzar en la reparación del sistema financiero doméstico". Sin embargo, considera que los retos son mayores para la deuda española porque, a diferencia de Italia, el país registra un déficit primario --antes del pago de los intereses de la deuda—del 3,6% del PIB para 2012, "lo que empujará al alza los niveles de deuda pública pese a que los tipos de interés permanezcan contenidos". El organismo calcula que el peso de la deuda sobre el PIB siga creciendo hasta alcanzar el 91,9% del PIB hasta 2017, último año de sus estimaciones.

[1]: http://economia.elpais.com/economia/2011/10/27/actualidad/1319700775_850215.html
[2]: http://economia.elpais.com/economia/2012/04/14/actualidad/1334435350_064823.html
Enclosure: http://ep00.epimg.net/economia/imagenes/2012/04/18/actualidad/1334754044_796729_1334755406_noticia_normal.jpg

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