Sunday, April 15, 2012

The Government blocks the attempts to reopen the negotiation with ETA

Seis meses después de que ETA declarara [el cese definitivo][1] de la violencia, el Gobierno ha evitado cualquier tipo de contacto directo con la banda terrorista así como los intentos internacionales de mediación. A su vez, el PP ha eludido los tanteos de la [izquierda abertzale][2] para iniciar las relaciones con su organización en el País Vasco.

Tres días antes de la declaración, el pasado 20 de octubre, del cese definitivo de la violencia por parte de ETA, [la conferencia internacional][3], celebrada en San Sebastián el día 17 —a la que asistieron personalidades internacionales como Kofi Annan, Bertie Ahern, Gro Harlem o Pierre Joxe—, redactó una declaración unilateral en la que, además de instar a la banda terrorista al cese definitivo de la violencia, pedía al Gobierno que aceptara iniciar conversaciones para tratar exclusivamente de esta cuestión, resumida en desarme y presos, dejando al margen los asuntos políticos.

De aquella conferencia surgieron una comisión internacional de seguimiento y una comisión de verificación de alto el fuego. La conferencia y su resolución, al tener un carácter unilateral y, por tanto, no ser el resultado de una negociación previa entre Gobierno y ETA, no le obligaban ni al actual Ejecutivo de Mariano Rajoy ni al de José Luis Rodríguez Zapatero, que aún estaba en La Moncloa cuando se aprobó la citada resolución.

En los seis meses transcurridos desde que se aprobó la resolución, el Gobierno de Rajoy ha eludido cualquier tipo de contacto con la comisión de seguimiento de dicha conferencia. Lo mismo ha sucedido con la comisión de verificación del alto el fuego.

Los intentos fallidos de contacto se dan por confirmados tras una reciente intervención en el Parlamento Europeo de Jonathan Powell, exjefe de Gabinete de Tony Blair, que participó en el proceso de paz en Irlanda del Norte y que es miembro de la comisión de seguimiento de la resolución internacional de San Sebastián.

El pasado 29 de marzo, Powell instó al Gobierno de Rajoy a dialogar con un esquema muy similar al seguido en el proceso de final de la violencia en Irlanda del Norte: "Entiendo por qué el Gobierno pide la disolución de ETA. Nosotros también pedíamos la disolución del IRA, pero un grupo así no puede hacerlo [disolverse] sin más".

El exjefe de Gabinete de Blair reclamó contactos para abordar el desarme, un proceso que se llevó a cabo en el Ulster a través de un grupo internacional de verificación, que también se constituyó tras la conferencia de San Sebastián. Asimismo, pidió al Gobierno medidas favorables para [los presos de ETA,][4] porque "dejarles en el limbo no es una respuesta satisfactoria". En cuanto a las víctimas del terrorismo, reclamó un acuerdo que tendría que abocar a "reconocer su sufrimiento y a abrir paso a la verdad y la reconciliación".

Powell alertó, también, del riesgo de una escisión en ETA. Aunque insistió en que la violencia de la banda "ha terminado para siempre", apuntó que "si no hay un proceso, hay un vacío que la violencia ocupa muy rápidamente y siempre hay riesgo de que la disciplina [de ETA] se rompa".

Tampoco la izquierda abertzale ha tenido éxito en sus intentos de conectar con el PP vasco. Tras las elecciones generales del 20 de noviembre, su líder Rufi Etxeberria lo intentó con el envío una carta al líder del PP vasco, Antonio Basagoiti. En dicha carta, en la que Etxeberría se comprometía a mantener contactos discretos, señalaba que "la izquierda abertzale, en sintonía con sus compromisos por un escenario definitivo de paz y soluciones democráticas, entiende imprescindible abordar un espacio de relaciones bilaterales con el PP vasco en aras a avanzar en ese objetivo".

El PP vasco rechazó la invitación y argumentó que no habrá contacto con la izquierda abertzale "hasta que condene la violencia de ETA". En este punto, el PP vasco no coincide con los demás partidos vascos, que, incluidos el PNV y [PSE,][5] mantienen relaciones regulares y discretas con la izquierda abertzale.

En cuanto a los intentos de contacto de ETA con el Gobierno, a este no le basta con la declaración de cese definitivo de ETA para establecer un contacto con la banda terrorista. Exige para ello su previa disolución. Y respecto a los ofrecimientos de mediación internacional, considera que aceptarlos sería tanto como "reconocer que hay un déficit democrático en España, lo que no es cierto".

La mediación internacional para lograr que el Gobierno conecte con ETA tampoco es asumida ni por los socialistas ni por el PNV. Ambos partidos aceptaron el papel internacional en la Conferencia de Aiete para facilitar la escenificación del final de ETA. Pero creen que su papel ya no es necesario en la etapa actual.

El PSE y el PNV coinciden básicamente en que el proceso final de ETA pasa por un acuerdo entre los partidos vascos sobre los presos, las víctimas y la convivencia; por la flexibilización de la política penitenciaria por parte del Gobierno y por la exigencia de la izquierda abertzale a ETA para que se disuelva.

[1]: http://politica.elpais.com/tag/final_eta/a/
[2]: http://politica.elpais.com/tag/izquierda_abertzale/a/
[3]: http://elpais.com/diario/2011/10/18/espana/1318888801_850215.html
[4]: http://politica.elpais.com/tag/presos_eta/a/
[5]: http://politica.elpais.com/tag/pse_ee_psoe_partido_socialista_euskadi/a/
Enclosure: http://ep00.epimg.net/politica/imagenes/2012/04/15/actualidad/1334520849_546403_1334521124_miniatura_normal.jpg

Enclosure: http://ep00.epimg.net/politica/imagenes/2012/04/15/actualidad/1334520849_546403_1334521124_noticia_normal.jpg

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