Wednesday, April 18, 2012

BREAD and PRI are involved in bitter debate on the work of Rock Grandson

La elección presidencial mexicana finalmente se ha calentado. En la tercera semana de campaña, representantes del Partido Acción Nacional (PAN, en el poder desde 2000) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI, señalado como el favorito en todas las encuestas) se enfrascaron en un accidentado debate en plena calle para revisar si el candidato priísta Enrique Peña Nieto ha mentido o no sobre sus logros como gobernador del Estado de México (2005-2011).

Durante su campaña electoral para la gubernatura del Estado de México, Peña Nieto encontró una vistosa fórmula de ofertar su proyecto: asumió ante notario público 608 compromisos de política pública. Sus seis años como gobernador se los pasó anunciando obras entregadas (o compromisos cumplidos). ¿Y qué hizo Peña Nieto cuando inició el 30 de marzo su campaña presidencial? Comenzó a firmar sus nuevos compromisos.

"Vengo signando mis compromisos, para dejar certidumbre de lo que es mi ofrecimiento y mi compromiso. Porque mañana habré de someterme al escrutinio y a la evaluación de los mexicanos, en el cumplimiento de los compromisos que vengo hoy adquiriendo", dijo la semana pasada Peña Nieto al explicar por qué recurría a este mecanismo.

Pero si el candidato retomó lo que en el pasado le había funcionado, los panistas no se quedaron atrás. Después de que el lunes 9 de abril anunciaran un "golpe de timón" en la campaña, el reforzado equipo de Josefina Vázquez Mota revivió una de las herramientas más efectivas del PAN en la campaña presidencial de 2006: diufndió en la televisión _spots_ en donde cuestionaba el cumplimiento de compromisos en el Estado de México. "Peña Nieto miente", fue la nueva línea de argumentación, acompañada de imágenes de parques derruidos, de puentes y caminos sin concluir.

Los estrategas de Acción Nacional aseguran que tienen vídeos y fotografías de decenas de compromisos del Estado de México que no fueron cumplidos. Los priístas han argumentado que sí se cumplieron los compromisos, y que si algunos no están terminados es porque el gobierno federal (panista) no dio los permisos, en cuyo caso ese compromiso se cambió por otro.

La estrategia panista, sin embargo, forzó a los priístas a convocar el lunes pasado a los panistas a debatir en público los compromisos del ex gobernador Peña Nieto. El PRI llamó a esa mesa, solicitada de un día para otro, como la "Mesa de la verdad". El PAN aceptó pero a condición de que se realizara en un punto específico Tlalnepantla, un municipio del Estado de México próximo a la capital del país, y en donde según los panistas se encontraba el Compromiso número 127, que de acuerdo con lo que dice el partido del presidente Felipe Calderón, se halla un puente inconcluso en el que casi se han gastado 150 millones de pesos (poco menos de 10 millones de euros). Los priístas a su vez alegaron que el PAN se equivocó de obra, y que identificaban como incumplimiento un puente que no formaba parte del listado al que ligó su suerte Peña Nieto cuando fue gobernador. Pero de cualquier manera, los priístas se personaron en la obra.

Encabezados por sus respectivos presidentes y coordinadores de campaña, PRI y PAN montaron dos mesas, a escasos metros de distancia una de otra y a la hora fijada, cinco de la tarde hora local, los priístas, se personaron en el tendido que había instalado el PAN. Sin embargo, el diálogo se interrumpió a los 28 minutos. No pudieron ni ponerse de acuerdo sobre si se encontraban o no en el punto que marcaba el compromiso 127. El PRI se quejó de que no había condiciones para el diálogo (había gritos y algún empellón) y su delegación se levantó alegando que estaba en riesgo su integridad, incluso los priístas repetían que había en el cuartel panista "un fuerte olor a alcohol".

Al final, todo fue dimes y diretes. Los priístas evocaron el 2006, cuando la campaña de _spots_ negativos de autoría panista fue culpada de causar una polarización social que se mantiene en México hasta el día de hoy. Precisamente el sujeto de ataque de aquellos anuncios, Andrés Manuel López Obrador, fue el gran ausente de la controversia de la tarde de este martes. Ya se verá si el candidato de las izquierdas ganó o perdió al no estar su equipo presente en el conato de debate que ayer acaparó la atención de los medios mexicanos.

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